...a través de Bertha Dudde - 17.04.1958
BD 7095 Oficina judicial … Responsabilidad …

¡Cuántas veces ya Me he interpuesto en vuestro camino y os he tocado suavemente, para dirigir vuestra mirada hacia Mí …! ¡Cuántas veces Me he acercado tangiblemente a vosotros en forma de golpes del destino, de sufrimiento y de dolor …!

Y no he dejado a ninguno de vosotros fuera, porque quiero ganaros a todos para Mí, y por eso Yo también tengo que emplear medios que puedan atraeros hacia Mí … Pero no todos Me reconocen, pero no todos prestan atención a Mi silencioso discurso en esa forma …

A otros Me dirijo a través de Mi Palabra para impulsarlos a conectar Conmigo en sus pensamientos, pero ellos también son libres de dejar que Mi Palabra penetre en sus corazones o simplemente desvanezca en sus oídos. En cada individuo intento Mi salvación, y nadie puede decir que lo he ignorado, porque nunca ha experimentado una guía superior en su vida, siempre que considere con los ojos y el corazón abiertos todo lo que encuentre en su camino.

Pero nunca abandonaré a un ser humano mientras esté todavía en la Tierra, sin embargo, su libre albedrío Me impide acercarme a él de manera tan obvia que debe respetarme … y por lo tanto, un ser humano también es libre de negar Mi guía, un encuentro con Dios y Creador, y considerar toda su vida terrenal como una casualidad o un proceso formado de manera arbitraria … ya que se le debe dejar esta libertad.

Por lo tanto, depende únicamente de su voluntad de cómo evalúa su destino, su adopta una actitud positiva o negativa hacia Mí. Pero cuando llegue el momento de rendir cuentas ante Mí, no podrá decir que no recibió ayuda de Mí, sino que tendrá que reconocer con absoluta claridad que, con cuánta frecuencia, Me he puesto en su camino, y que solo su propia voluntad le impidió establecer la conexión Conmigo …

Y nadie puede iludir esta responsabilidad aunque viva sin escrúpulos su vida terrenal, porque una vez llegará la hora de rendir cuentas ante su Juez desde la Eternidad … Pues según su voluntad, así será también su estado de madurez, y según su estado de madurez será su destino en la eternidad; es decir, será trasladado al lugar donde le corresponde según la ley del orden divino, será “juzgado”, tiene que integrarse en esa ley, porque el orden divino siempre tendrá que ser restaurada una y otra vez … lo cual debe entenderse como Mi “oficina judicial” ...

Mientras el ser humano viva en la Tierra Me motiva siempre solo el amor para ponerle a él en este estado de orden, mientras todavía esté en la Tierra, y procuro hacerlo por todos los medios, sin recurrir, sin embargo, la coerción. Y cuando entonces “juzgo” al ser humano, es decir, a su alma, esto también es solo un acto de amor de Mi parte, porque ha de vivir de nuevo en el orden divino, y porque conozco verdaderamente el camino correcto que puede llevar a ello.

Y por eso es especialmente malo para esos seres humanos que pasan por la vida terrenal sin ningún sentido de responsabilidad hacia sus almas. Y sus almas han de esperar un destino difícil, ya que se resisten constantemente a la suave influencia de su espíritu, o mejor dicho: Ellos le niegan cualquier expresión cuando Yo Mismo deseo dirigirme a ellos a través del espíritu.

Y no importa cuán incrédula sea un ser humano, y no importa cuán poco espirituales sea sus pensamientos … cada ser humano tiene momentos en que le surgen pensamientos acerca del propósito de su vida, y tales pensamientos siempre le causarán cierta inquietud, pero con la misma rapidez los descartará de nuevo.

Así en momentos de tal resistencia, la voluntad ha estado activo en la dirección equivocada; el alma se resistió cuando una vocecita interior le habló, instándola a reflexionar acerca de su propósito terrenal. Pero con la misma facilidad podría ceder a este silencioso impulso y demorarse más tiempo en sus pensamientos, simplemente dándome la oportunidad de abordarla con más claridad. Y de igual manera, en los duros golpes del destino, un ser humano podría encontrar el camino hacia Mí, pues este conocimiento tampoco le es ajeno, que uno puede orar a su Dios y Creador … Que no hace es, de nuevo, su libre albedrío y, por lo tanto, una injusticia por la que debe responder.

Y por eso, después de que Mi amor ha sido rechazado repetidamente, una día prevalecerá Mi justicia … es decir, el ser humano que no aprovecha la oportunidad de volver a regresar a Mí deberá regresar a donde le corresponde según su grado de madurez … Yo tengo que juzgar según la ley y la justicia, es decir, reestablecer el orden divino, que es y sigue siendo la ley original …

Amén